La Hermandad del Señor de los Milagros
El 03 de mayo de 1766 por primera vez la procesión de Cristo Morado estuvo bajo la responsabilidad de cuatro cuadrillas de hermanos cargadores, que fueron los fundadores de esta singular asociación y cuyos miembros son los responsables cada año de cargar en andas la venerada imagen, hecha con 450 kg de plata fina, y que llega a pesar cerca de 2 toneladas a causa de los milagros y ornamentos con que se la suele adornar.
La hermandad del Señor de los Milagros agrupa en la actualidad a 3500 miembros dividido en 20 cuadrillas, cada una de las cuales cuenta con 120 devotos; además de 2 cuadrillas de cantoras y sahumadoras.
El tradicional dulce de “mes morado”
La devoción del Señor de los Milagros, siempre creciente, está acompañada con una serie de costumbres como el hábito morado que visten sus devotos y el turrón de doña Pepa, pastel endulzado con miel de frutos y grajeas que se prepara para la ocasión y que según la tradición oral fue creado como muestra de gratitud por una negra tullida a la el Señor de los Milagros devolvió el movimiento.
El culto del santo Cristo también congrega a los peruanos que residen en las ciudades estadounidenses de Nueva York y Miami, España, Australia y varios lugares del mundo, lo constituye un símbolo de identidad peruana.
El 03 de mayo de 1766 por primera vez la procesión de Cristo Morado estuvo bajo la responsabilidad de cuatro cuadrillas de hermanos cargadores, que fueron los fundadores de esta singular asociación y cuyos miembros son los responsables cada año de cargar en andas la venerada imagen, hecha con 450 kg de plata fina, y que llega a pesar cerca de 2 toneladas a causa de los milagros y ornamentos con que se la suele adornar.
La hermandad del Señor de los Milagros agrupa en la actualidad a 3500 miembros dividido en 20 cuadrillas, cada una de las cuales cuenta con 120 devotos; además de 2 cuadrillas de cantoras y sahumadoras.
El tradicional dulce de “mes morado”
La devoción del Señor de los Milagros, siempre creciente, está acompañada con una serie de costumbres como el hábito morado que visten sus devotos y el turrón de doña Pepa, pastel endulzado con miel de frutos y grajeas que se prepara para la ocasión y que según la tradición oral fue creado como muestra de gratitud por una negra tullida a la el Señor de los Milagros devolvió el movimiento.
El culto del santo Cristo también congrega a los peruanos que residen en las ciudades estadounidenses de Nueva York y Miami, España, Australia y varios lugares del mundo, lo constituye un símbolo de identidad peruana.
Fabrizio Velarde Goicochea
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